Verifactu en Shopify: qué tiene que cambiar en tu tienda antes de 2027
El mensaje llegó un martes por la mañana, con la mezcla de prisa y despreocupación que solo tienen los correos escritos entre dos reuniones: «Oye, lo de Verifactu, ¿nos afecta? Porque nosotros ya sacamos facturas desde la app de Shopify, así que entiendo que estamos cubiertos».
Lo entendía mal. Y no por dejadez: la app en cuestión hacía un trabajo estupendo generando un PDF con el logo, el NIF, el desglose de IVA y hasta el sello de la marca en la esquina. El problema es que un documento bonito con aspecto de factura y un sistema informático de facturación conforme a la normativa son dos cosas distintas, y a partir de 2027 la diferencia deja de ser un matiz para convertirse en un requisito con inspección detrás.
Qué está pasando exactamente
La pieza que va a tocar tu operativa nace de la Ley Antifraude (Ley 11/2021) y se concreta en el Reglamento aprobado por el Real Decreto 1007/2023, con las especificaciones técnicas de la Orden HAC/1177/2024. Es lo que todo el mundo llama Verifactu, aunque el nombre oficial es más aburrido: requisitos de los sistemas informáticos de facturación.
La idea de fondo es sencilla. Cada vez que emites una factura, tu software tiene que generar además un registro de facturación con huella electrónica encadenada con el registro anterior, de forma que si alguien altera una factura antigua se rompa la cadena y se note. Si anulas una factura, se genera un registro de anulación. Y el sistema debe llevar un registro de eventos que documente lo que pasa dentro: arranques, exportaciones, incidencias.
A partir de ahí hay dos caminos. Puedes trabajar en modo Verifactu, remitiendo cada registro a la Agencia Tributaria en el momento de emitir; o en modo no Verifactu, sin remisión, pero entonces los registros deben ir firmados electrónicamente y conservados a disposición de la AEAT. En ambos casos la factura sale con un código QR, y en el primero además con la leyenda que indica que es verificable en la sede electrónica. El software tiene que ir acompañado de una declaración responsable del fabricante confirmando que cumple.
El calendario, sin adornos
Las fechas se han movido más de una vez, así que conviene fijarlas:
- 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades. Si facturas a través de una SL, esta es tu fecha.
- 1 de julio de 2027 para el resto de obligados, básicamente autónomos en IRPF.
- Los desarrolladores de software ya tenían que ofrecer productos adaptados desde julio de 2025, así que tu proveedor no tiene excusa para no darte una respuesta clara hoy.
Hay excepciones que importan en ecommerce. Quien ya está en el Suministro Inmediato de Información queda fuera del ámbito de Verifactu. Y si operas desde territorio foral, tu marco es TicketBAI o Batuz, no este. Si tienes sociedad en Vizcaya y almacén en Madrid, esa conversación es larga y merece sentarse con tu asesoría antes que con nosotros.
La parte que nadie mira: dónde vive tu facturación de verdad
Aquí es donde suele aparecer el susto. Shopify no emite facturas fiscales españolas. Emite pedidos, cobros y confirmaciones. La factura la produce otra cosa: una app del App Store, un ERP conectado por API, un middleware o, en los casos más artesanales, una plantilla de impresión que alguien montó hace tres años y que sigue funcionando por inercia.
Esa distinción decide todo tu proyecto. Si el emisor real es tu ERP y ese ERP está adaptado, tu trabajo consiste en asegurar que los datos que le llegan desde Shopify son correctos y completos. Si el emisor real es una app instalada en la tienda, entonces esa app es un sistema informático de facturación y necesita declaración responsable, huella encadenada, registro de eventos y QR. Una plantilla de Order Printer nunca va a cumplir eso: imprime, no factura.
Cuando revisamos esto en una tienda, lo primero que hacemos es dibujar el recorrido completo de un pedido hasta que se convierte en asiento contable. Casi siempre aparecen dos o tres emisores conviviendo sin que nadie lo supiera: la app para el B2C, el ERP para los pedidos de mayorista, y un Excel heroico para las ventas de la tienda física.
Los casos límite que rompen las integraciones
Un ecommerce genera situaciones que un programa de facturación clásico apenas ve. Estas son las que más veces nos han obligado a rehacer una integración:
- Reembolsos parciales. Devuelven una unidad de tres. Eso es una rectificativa con su propio registro encadenado, no un ajuste silencioso sobre la factura original.
- Cambios de artículo. Contablemente son devolución más venta nueva, aunque en Shopify se resuelvan dentro del mismo pedido.
- Suscripciones. Cada renovación emite documento. Multiplica por doce meses y por tu base de suscriptores antes de decidir arquitectura.
- Correcciones de datos fiscales. El cliente pone mal el NIF y escribe a atención al cliente. Con la cadena de huellas cerrada, ya no se edita: se rectifica.
- Ventas intracomunitarias y OSS. Si vendes fuera de España con Shopify Markets, el tratamiento del IVA condiciona qué se factura, con qué tipo y bajo qué régimen.
- Marketplaces y canales externos. Amazon, tiendas físicas, TPV. Si emiten con numeración propia, tienes más de una serie que gobernar.
Y luego viene la factura electrónica B2B
Verifactu no es la única obligación en camino. La Ley Crea y Crece (Ley 18/2022) impone la factura electrónica en todas las operaciones entre empresas y profesionales, con un formato estructurado que la máquina del receptor pueda leer, y con la obligación de informar sobre los estados de la factura: aceptada, rechazada, pagada.
Su reloj todavía no ha arrancado, porque depende de que se apruebe el reglamento de desarrollo. Cuando ocurra, la ley prevé doce meses de plazo para quienes facturan más de ocho millones de euros al año y veinticuatro para el resto. Son dos obligaciones distintas con dos calendarios distintos, y el error habitual es tratarlas como una sola tarea que ya resolverá el asesor.
Para una tienda que vende a empresas —material profesional, mayorista, suministros— esto significa que el PDF adjunto en un correo dejará de servir como factura. Si tu Shopify tiene un canal B2B activo, el trabajo de integración se solapa con el de Verifactu, y hacerlo del tirón sale bastante más barato que dos veces.
Por dónde empezar esta semana
Pregúntale a tu proveedor de facturación, por escrito, si su producto emite registros de facturación conformes al RD 1007/2023 y si te va a entregar la declaración responsable. Una respuesta ambigua es una respuesta. Después, haz inventario de todos los puntos de tu operación que emiten documentos con aspecto de factura, incluidos los que montó alguien que ya no trabaja contigo.
En Pango Studio llevamos años conectando Shopify con ERPs y sistemas de facturación por API, y este tipo de proyecto tiene un patrón claro: el 20% es elegir herramienta y el 80% es que los datos del pedido lleguen limpios, completos y en el momento correcto. Si quieres que revisemos cómo está montado tu flujo de facturación antes de que el calendario apriete, escríbenos y lo miramos con tu equipo y con tu asesoría.