Verifactu y facturación electrónica: qué tiene que hacer una tienda Shopify en España - PangoStudio
Cadena de facturas encadenadas viajando de una tienda online al registro de la Administración

Verifactu y facturación electrónica: qué tiene que hacer una tienda Shopify en España

El correo de confirmación de pedido que envía Shopify no es una factura. Tampoco lo es el PDF que descarga el cliente desde la página de estado del pedido. Son documentos comerciales, y durante años eso ha bastado para la mayoría de tiendas que venden a consumidor final. Con el reglamento de sistemas informáticos de facturación en vigor, la diferencia entre «documento comercial» y «factura» ha dejado de ser un matiz contable y se ha convertido en un requisito de software.

Lo vemos cada semana en auditorías: tiendas que llevan años facturando desde Shopify sin serie fiscal, sin registro de facturación y sin ningún sistema detrás. Vamos a ordenar qué pide la norma, qué no hace Shopify y por dónde se resuelve.

Qué exige Verifactu exactamente

El Real Decreto 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024 desarrollan el artículo 29.2.j) de la Ley General Tributaria introducido por la ley antifraude. En corto: el programa que emite tus facturas tiene que ser un sistema informático de facturación (SIF) y cumplir cuatro propiedades: integridad, conservación, accesibilidad y trazabilidad.

En la práctica, eso se traduce en cosas muy concretas:

  • Por cada factura emitida, un registro de facturación generado en el mismo momento, con su huella (hash) encadenada con el registro anterior. Si alguien manipula una factura antigua, la cadena se rompe.
  • Un registro de anulación cuando se invalida una factura. No se borra nada: se anula dejando rastro.
  • Un código QR en la propia factura, que permite al receptor verificarla o remitirla a la AEAT.
  • Dos modalidades: la de remisión, en la que cada registro se envía a la AEAT en el momento y la factura lleva la mención «VERI*FACTU»; o la de no remisión, que obliga a firma electrónica, registro de eventos y conservación durante los plazos de prescripción, con la posibilidad de que la Agencia te lo requiera.
  • Una declaración responsable del fabricante del software certificando que el sistema cumple. Este punto es el que más gente pasa por alto, y condiciona la tercera vía que veremos abajo.

El País Vasco y Navarra van por su cuenta con sus propios sistemas. Si tributas allí, el marco es otro.

El calendario, y la otra norma que viene detrás

El calendario del RD 1007/2023, tras la modificación introducida por el RD 254/2025, fija dos fechas: 1 de enero de 2026 para contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y 1 de julio de 2026 para el resto (autónomos en IRPF y entidades en atribución de rentas). Los fabricantes de software tuvieron un plazo anterior para adaptar sus productos. Antes de planificar, confirma con tu gestoría el calendario que te aplica; esta materia se ha movido varias veces.

Conviene no mezclarlo con la factura electrónica obligatoria entre empresas, que viene de la Ley 18/2022 (Crea y Crece) y es una obligación distinta: emitir y recibir facturas en formato estructurado entre empresarios y profesionales, e informar de los estados de pago. Sus plazos arrancan con la entrada en vigor de su reglamento de desarrollo, con un año para quienes facturan más de 8 millones de euros y dos para el resto. Verifactu regula cómo genera facturas tu software; Crea y Crece regula en qué formato se las mandas a otra empresa. Acabarás necesitando las dos cosas.

Por qué Shopify no lo resuelve

Shopify es una plataforma global y su modelo de datos no contempla el reglamento español. No genera series de facturación con numeración correlativa fiscal (el número de pedido no lo es), no encadena huellas, no firma registros, no emite el QR con el formato exigido, no envía nada a la AEAT y, lógicamente, Shopify no va a firmar una declaración responsable sobre un reglamento español.

Hay un matiz que tranquiliza a mucha tienda B2C: en venta a consumidor final no siempre hay obligación de emitir factura completa, y la factura simplificada tiene su propio régimen. Pero en cuanto emites una factura —y con un cliente que te pide el NIF, la emites— el sistema que la produce entra en el ámbito de la norma. Si vendes B2B, no hay debate.

Vía 1: app de facturación del App Store

La opción más rápida. Instalas una app española de facturación, conecta con los pedidos y emite facturas conformes con su propia serie y su declaración responsable. Coste típico de suscripción mensual y puesta en marcha de horas, no de semanas.

Funciona bien en tiendas con un catálogo fiscalmente simple. Falla cuando aparecen casos que la app no modela: devoluciones parciales y sus rectificativas, pedidos editados después de pagados, recargo de equivalencia, ventas intracomunitarias con validación de NIF-IVA, ventanilla única (OSS) para B2C intracomunitario, multi-moneda o varias tiendas compartiendo numeración. Antes de firmar, prueba esos escenarios con pedidos reales de test.

Vía 2: conector al ERP o al software de facturación

Es la vía que montamos con más frecuencia en tiendas que ya tienen contabilidad en condiciones. Shopify sigue siendo el sistema de pedidos, y la factura la emite quien ya lleva tu contabilidad. La integración escucha los webhooks de la Admin API (orders/create, orders/updated, refunds/create, orders/edited) y llama a la API del ERP para crear la factura o el abono.

Aquí el trabajo no está en la conexión, está en los bordes. Los webhooks de Shopify se entregan al menos una vez, así que la integración necesita idempotencia real: una clave por pedido que impida crear dos facturas del mismo cobro. También hay que resolver el mapeo de impuestos, la captura del NIF en el checkout (con extensión de checkout en Shopify Plus, o campos de carrito y apps en el resto), qué pasa con los pedidos que llegan desordenados y qué se hace con las devoluciones parciales. Presupuesto de desarrollo habitual: entre unas decenas de horas y un proyecto pequeño, según lo raro que sea el catálogo fiscal.

Vía 3: desarrollo propio contra la Admin API

Construir tu propio SIF: generar los registros de facturación, calcular las huellas encadenadas, firmar, y enviar al servicio web de la AEAT con certificado. Técnicamente es abordable —una app privada con la Admin API y un servicio intermedio— pero asumes dos cosas que la mayoría no quiere asumir: la declaración responsable como fabricante del software y el mantenimiento indefinido de los esquemas y validaciones cada vez que cambien.

Tiene sentido en operaciones grandes, con volumen alto y casuística propia, o cuando la facturación ya vive en un sistema interno. Para una tienda normal, es la opción cara.

Cómo lo abordamos nosotros

Empezamos por el inventario fiscal de la tienda: qué se vende, a quién, desde dónde y con qué tipos. Con eso sobre la mesa, la decisión entre app y conector se toma sola, porque lo que decide no es el precio de la suscripción sino cuántos de tus casos reales cubre. Después probamos en un entorno de desarrollo los cinco o seis escenarios que rompen integraciones: abono parcial, pedido editado, cliente intracomunitario con NIF-IVA válido e inválido, venta a otro país de la UE por debajo y por encima del umbral, y pedido con descuento aplicado tras el pago.

Si vendes con recargo de equivalencia, revisa además cómo lo tienes configurado en Shopify antes de conectar nada: un mapeo de impuestos mal montado se propaga a todas las facturas que emitas a partir de ese día.

¿Tienes una tienda Shopify facturando en España y no sabes en qué situación estás? Escríbenos y la revisamos: en una sesión se ve qué vía te toca y qué hay que desarrollar.

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